Almendra

12 abril 2006

sentidos


Me había despertado el viento verde que olía a avellanas y sonaba como una canción de los Beatles, cuando de mi garganta comenzaron a salir sonidos rosados y amarillos con gusto a tornillo de miel.
En eso, llegó mi gata la colorada y me dijo con voz de algodón que se había dado un atracón de frutillas.
Entonces, blancuzcamente le pedí un poco de esos frutos estraños y ella me convidó.
Luego de comerlas, hasta el viento se empapó de su gusto y salió a recorrer nuestro país insulso.
Y lo llenó de gusto a frutillas, y de olor rojizo, y de textura dulce.

3 Comments:

  • Me parece a mí o a vos te gusta Spinetta? Digo, por lo de "Almendra García". Gracias, gracias, gracias por visitar mi tontín blog. Me alegro que te haya gustado mi post. Pensé, que nadie me leía, pero veo que a alguien llega mi humilde y tosca prosa. Saludos.

    By Anonymous Anónimo, at 4:30 a. m.  

  • Hola! Te cuento que no tengo especial preferencia por Spinetta.
    Más bien me gustan las almendras, y cuando elegí el nombre Almendra automáticamente me pareció que García le quedaba bien como apellido. Fue una casualidad. Después me di cuenta de lo que vos me decís. Varias personas me preguntaron lo mismo. Y sí, me gusta. Pero no lo elegí por eso.
    Me alegra que me hayas visitado. Tenés siempre las puertas abiertas a mi blog.
    besos

    By Blogger Almendra García, at 11:36 p. m.  

  • Rayuela - Cap 144

    Los perfumes, los himnos órficos, las algalias en primera y en segunda acepción... Aquí olés a sardónica. Aquí a crisopracio. Aquí, esperá un poco, aquí es como perejil pero apenas, un pedacito perdido en una piel de gamuza. Aquí empezás a oler a vos misma. Qué raro, verdad, que una mujer no pueda olerse como la huele un hombre. Aquí exactamente. No te muevas, dejame. Olés a jalea real, a miel en un pote de tabaco, a algas aunque sea tópico decirlo. Hay tantas algas, la Maga olía a algas frescas, arrancadas al último vaivén del mar. A la ola misma. Ciertos días el olor a alga se mezclaba con una cadencia más espesa, entonces yo tenía que apelar a la perversidad -pero era una perversidad palatina, entendé, un lujo de bulgaróctono, de senescal rodeado de obediencia nocturna-, para acercar los labios a los suyos, tocar con la lengua esa ligera llama rosa que titilaba rodeada de sombra, y después, como hago ahora con vos, le iba apartando muy despacio los muslos, la tendía un poco de lado y la respiraba interminablemente, sintiendo cómo su mano, sin que yo se lo pidiera, empezaba a desgajarme de mí mismo como la llama empieza a arrancar sus topacios de un papel de diario arrugado. Entonces cesaban los perfumes, maravillosamente cesaban u todo era sabor, mordedura, jugos esenciales que corrían por la boca, la caída en esa sombra, the primeval darkness, el cubo de la rueda de los orígenes. Sí, en el instante de la animalidad más agachada, más cerca de la excreción y sus aparatos indescriptibles, ahí se dibujan las figuras iniciales y finales, ahí en la caverna viscosa de tus alivios cotidianos está temblando Aldebarán, saltan los genes y las constelaciones, todo se resume alfa y omega, coquille, cunt, concha, con, coño, milenio, Armagedón, terramicina, oh callate, no empecés allá arriba tus apariencias despreciables, tus fáciles espejos. Qué silencio tu piel, qué abismos donde ruedan dados de esmeralda, cínifes y fénices y cráteres...









    y hacernos el amor hasta que el amor nos haga. con olores a nostros mismos, que haya un unico olor a abrazo nuevo, a abraso de azar sin causa, a mimo de estreno. hagamos del mundo una revulocion de luz. y para seguir en la onda de bierce y usted, hagamos de esta jaula oscura un durazno sangrando, una muchacha con ojos de papel.

    By Blogger ·, at 11:39 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home