Almendra

13 mayo 2006

Ellos, nosotros y el espejo


Veo su reflejo en el espejo y me detengo a mirar. Observo sus ojos, hondos. Sus ojos que descubren una historia, que transmiten el camino ya andado y que a la vez prometen, y gustan.
Sus ojos que denotan cierta melancolía, quizás incurable.
Miro su boca, suave, callada. Sus manos, lastimadas.
La observo sentada, pensativa, misteriosa.
Una luz tenue la ilumina.
Pero te veo llegar. La puerta estaba abierta, y entrás.
La tristeza se disipa y esos ojos, tienen un poder difícil de explicar.
Esos ojos te miran. Miran directo a los tuyos.
Su boca, húmeda, ahora se abre. y ella dice:
Yo veo con la yema de mis dedos,
lo que mis ojos palpan
Vos te acercás, y ella suelta su pelo.
La luz aun es tenue.
Sus manos se curan al tocarte; y su piel, también pide ser tocada.
Yo observo el espejo y no sé cuál es la realidad; de qué lado están ellos, de qué lado estoy yo.
Pienso que quizás en otro lado, alguien mira un espejo y me ve a mí.
Y entonces se dan un beso que es mutuo, que es boca sobre boca, mano sobre mano, piel con piel.
Yo dejo de pensar, dejo de mirar, dejo de observar; y empiezo a sentir tu boca en mi boca, tu mano en mi mano, tu piel en mi piel.
Y ya no miro el espejo;
te miro a vos,
y en vos,
nuestro reflejo.

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