Almendra

11 octubre 2006

Siempre en lucha con el aire

El soñador es un apresurado, un ansioso, uno que se asoma al abismo, salta y ya no tiene retorno ni le importa demasiado llegar al otro lado del precipicio. Está en el aire. Vive allí. Lo que quiere-y a la vez no quiere, de ahí su ansiedad-es permanecer en el aire. El salto es lo que importa. Su sentido de la creación es estar sobre el vacío; no partir, no llegar: suspenderse. La excitación radica en esa suspensión. Allí crea, allí reside, ése es su domicilio, y por eso se siente siempre embargado por la premura, siempre está exigido, siempre en cambio, en primera y en segunda, jamás llega a la cuarta, jamás retrocede, no conoce el punto muerto, el punto neutro.Una máquina de movimiento perpetuo: siempre en lucha con el aire, con el viento, pájaro condenado a cruzar un océano interminable, sin islas ni reparos durante el vuelo. Para ellos es como buscar a Dios, digo yo. Son como los artistas: gente que no puede hacer otra cosa porque no sabe, porque no quiere, porque no le interesa nada más que su creación. Exigirles estabilidad, rogarles que se calmen, demandarles serenidad, amparo, procurar anclarlos, es como pedirles que se suiciden.

MAR dijo...
Volando de blog a blog llegué.Me gusta este texto:¿identificación, tan vez?Será¿Sabe ud. del tao? pareceme que sí¿Será dificil crear otro texto mejor? seguro no imposible.Me gusta este texto:¿ES la totalidad tomada, prestada, robada?¿Le dije, que me gusta este texto?Mis respetos...

Almendra García dijo...
Hola! Efectivamente es la totalidad tomada, prestada, robada, de un libro que estoy leyendo.A mi también me gusta mucho este texto y me siento identificada. Por eso lo elegí. Me pareció muy bien logrado y me llegó bastante profundo.Veo que a vos también.Prometo más...Mis respetos...

Mar dijo...
¿Me diría el nombre del libro que lo contiene? Por ahi tambien me gusta el resto. o estaría bien que ponga otro pedazo de ese texto, y ver si me gusta otra vez.hay cosas que en la medida justa se digieren mejorGracias.

Almendra García dijo...
Lo tomé de un libro que se llama "Santo oficio de la memoria" y es de Mempo Giardinelli.